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DECOMISO MILLONARIO EN TIJUANA: MUJERES ABANDONAN COCAÍNA Y METANFETAMINA EN AEROPUERTO

Valijas con Más de Cincuenta Millones de Pesos en Droga Quedan sin Reclamar, Provenientes de Jalisco

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Tijuana, Baja California. Un inusual y millonario decomiso de narcóticos se registró este lunes en el Aeropuerto Internacional de Tijuana, cuando dos mujeres abandonaron discretamente dos maletas que contenían una vasta cantidad de cocaína y metanfetamina, con un valor estimado superior a los cincuenta millones de pesos.

El cargamento, compuesto por más de cien bolsas repletas de diversas drogas sintéticas y cocaína, fue descubierto tras no ser reclamado por sus dueñas, quienes evadieron la captura. Las valijas, que generaron sospechas desde el momento de su llegada, procedían de un vuelo con origen en Jalisco.

Este incidente subraya la constante presión del narcotráfico sobre los puntos de entrada y salida del país, y la sofisticación de sus métodos.

Los hechos se desarrollaron en la zona de reclamo de equipaje, un área de tránsito constante y aparente normalidad. Sin embargo, la persistencia de dos maletas en la banda transportadora, sin que nadie se acercara a retirarlas, activó los protocolos de seguridad aeroportuaria. Tras un período prudente de espera, y al confirmar que las valijas no serían reclamadas, el personal de seguridad procedió a su revisión, encontrando en su interior la sorprendente cantidad de narcóticos.

Las autoridades han iniciado una investigación exhaustiva para identificar a las dos mujeres responsables del abandono del cargamento. Se presume que, alertadas o al percatarse de la presencia de controles adicionales, decidieron desechar la droga para evitar su captura. Este modus operandi es conocido entre las organizaciones criminales, que buscan minimizar riesgos personales incluso a costa de grandes pérdidas económicas.


EL HALLAZGO EN LA TERMINAL: UN CARGAMENTO MILLONARIO ABANDONADO A SU SUERTE

El descubrimiento de más de cincuenta millones de pesos en cocaína y metanfetamina en el Aeropuerto Internacional de Tijuana es un golpe significativo a las redes de narcotráfico, y la forma en que ocurrió el decomiso revela aspectos clave de la logística criminal y los desafíos de seguridad en las terminales aéreas. El “qué” es un enorme cargamento de droga abandonado; el “quién” son dos mujeres que no reclamaron las maletas; el “cuándo” fue este lunes; el “dónde” el aeropuerto de Tijuana; el “por qué” el cargamento fue abandonado se presume que fue para evitar la captura; y el “cómo” fue descubierto por el personal de seguridad tras la ausencia de reclamo del equipaje sospechoso.

Los detalles del incidente apuntan a una operación con cierto nivel de organización. Las dos maletas, que en apariencia no diferían de cualquier otro equipaje, llegaron a Tijuana en un vuelo procedente de Jalisco, un estado conocido por la presencia y operación de diversas células del crimen organizado. Esto sugiere una ruta interna de tráfico de drogas, desde el centro del país hacia la frontera norte, con el objetivo final de cruzar los narcóticos hacia Estados Unidos, donde su valor se multiplica.

Fuentes cercanas a la investigación, que operan en los aeropuertos, indicaron que la clave para la detección no fue una alerta específica sobre las personas, sino el comportamiento anómalo del equipaje. “En los aeropuertos, hay ojos en todas partes: cámaras de seguridad, personal de tierra, y hasta otros pasajeros. Cuando una maleta da demasiadas vueltas en la banda sin ser reclamada, o si se detecta un patrón inusual en su manejo, se activan los protocolos”, explicó un agente de seguridad aeroportuaria, que solicitó el anonimato. “Es una señal clara de que algo no anda bien. Muchas veces es un olvido, pero en otras, como esta, es un abandono deliberado”.

El “por qué” las mujeres decidieron abandonar un cargamento de tal magnitud es una de las preguntas centrales de la investigación. Se barajan varias hipótesis:

  • Detección o sospecha de filtros de seguridad: Es posible que las mujeres, al aterrizar, hayan notado una mayor presencia de autoridades, perros detectores de narcóticos o filtros de revisión más estrictos de lo habitual. Ante el riesgo inminente de ser descubiertas, optaron por sacrificar el cargamento para asegurar su propia fuga y evitar ser aprehendidas.
  • Información privilegiada: Podrían haber recibido una alerta en tiempo real de que la operación había sido comprometida, quizás por informantes dentro del aeropuerto o por el rastreo de sus movimientos por parte de las autoridades.
  • Miedo a las consecuencias: La pena por tráfico de drogas a esta escala es severa. La perspectiva de enfrentar un largo tiempo en prisión pudo haberlas impulsado a tomar la decisión de abandonar la droga.

El descubrimiento se realizó cuando el personal de seguridad, siguiendo el protocolo, abrió las maletas. En su interior, encontraron más de cien bolsas pequeñas y medianas, meticulosamente empaquetadas, conteniendo lo que se confirmó eran cocaína y metanfetamina. La pureza y la cantidad de la droga justifican la valoración superior a los cincuenta millones de pesos en el mercado ilícito. “La cantidad era impresionante”, comentó un elemento de seguridad que participó en la inspección. “Estaba todo empacado de forma muy profesional, como si hubieran querido maximizar el espacio y la discreción. Pero el volumen era demasiado grande para pasar desapercibido por mucho tiempo.”

Este hallazgo pone de manifiesto la presión constante que ejercen las organizaciones de narcotráfico sobre las terminales aéreas, considerándolas puntos estratégicos para el trasiego de narcóticos. La sofisticación de los métodos, que van desde el uso de “mulas” hasta el camuflaje de la droga en objetos cotidianos o el abandono estratégico, exige una vigilancia y una capacitación constantes por parte de las autoridades aeroportuarias. La investigación ahora se centrará en el rastro de las maletas, los boletos de avión y las grabaciones de seguridad para identificar a las mujeres y a la red detrás de este millonario cargamento.


JALISCO A TIJUANA: EL PUENTE AÉREO DEL NARCOTRÁFICO Y SUS DESAFÍOS

El hecho de que las maletas con la millonaria carga de cocaína y metanfetamina procedieran de Jalisco subraya la importancia de este estado como un punto neurálgico en la cadena de suministro del narcotráfico hacia la frontera norte. El “por qué” Jalisco es un origen tan recurrente en estos decomisos y el “cómo” se configura este puente aéreo clandestino son cruciales para entender la dinámica del trasiego de drogas en el país.

Jalisco como epicentro logístico:

Jalisco, y particularmente su capital, Guadalajara, se ha consolidado como un centro estratégico para las operaciones de diversas organizaciones criminales. Su ubicación geográfica en el centro-occidente del país, con acceso a puertos marítimos en el Pacífico (Manzanillo, Colima, cercano a Jalisco), y su infraestructura de comunicaciones (carreteras, aeropuertos), lo convierten en un punto ideal para:

  • Recepción de drogas: La cocaína, proveniente principalmente de Sudamérica, ingresa al país por rutas marítimas y terrestres, siendo Jalisco un punto de acopio y distribución.
  • Producción de drogas sintéticas: Jalisco ha sido identificado como un importante centro de producción de metanfetaminas y otras drogas sintéticas, con laboratorios clandestinos operando en zonas rurales. La facilidad para obtener precursores químicos y la discreción que ofrecen ciertas regiones contribuyen a esta actividad.
  • Coordinación de rutas: Desde Jalisco, los cargamentos se distribuyen a diferentes puntos del país y hacia la frontera con Estados Unidos, utilizando diversas modalidades de transporte.

El puente aéreo: una modalidad de alto riesgo y alta recompensa:

El transporte de drogas por vía aérea comercial, aunque de alto riesgo por los controles aeroportuarios, ofrece ventajas significativas a los grupos criminales. El “por qué” optan por esta vía incluye:

  • Velocidad: Las aeronaves comerciales permiten trasladar grandes cantidades de droga en cuestión de horas, reduciendo el tiempo de exposición del cargamento a posibles intercepciones terrestres.
  • Discreción relativa: Una maleta en el flujo de miles de pasajeros puede pasar desapercibida si no hay una alerta específica o un comportamiento sospechoso. Los aeropuertos son entornos de alto volumen.
  • Diversificación de rutas: Los aeropuertos ofrecen múltiples destinos, lo que permite a las organizaciones variar sus rutas y evitar patrones predecibles para las autoridades.

Un analista en seguridad nacional, con amplio conocimiento de las operaciones de narcotráfico en México, explicó la lógica detrás de estas operaciones: “El uso de aeropuertos comerciales para el tráfico de drogas es una táctica de las organizaciones para reducir la exposición en carreteras, que suelen estar más vigiladas, y para acelerar los tiempos de entrega. Es un juego de riesgo-recompensa. Si un cargamento de cincuenta millones de pesos llega a destino, compensa la pérdida de uno o dos decomisos. Las ‘mulas’ que transportan la droga son a menudo eslabones descartables, y su abandono es parte de la estrategia para proteger la estructura criminal”.

El “cómo” operan estas redes implica el reclutamiento de personas, a menudo con necesidades económicas, para fungir como “mulas” o “burreros”. Estas personas son encargadas de transportar las maletas, a veces sin pleno conocimiento de su contenido o bajo amenaza. El perfil de “dos mujeres” en este caso es relevante, ya que los grupos criminales suelen variar los perfiles de sus transportistas para evadir la detección.

El incidente en Tijuana subraya la necesidad de una cooperación interinstitucional robusta entre las autoridades aeroportuarias, las fiscalías estatales y federales, y las agencias de inteligencia. La detección de estos cargamentos no solo depende de la inspección física, sino también del análisis de datos de vuelos, perfiles de pasajeros y la inteligencia sobre las rutas y modus operandi de los grupos criminales. La intercepción de este cargamento millonario en el Aeropuerto de Tijuana es un golpe al eslabón logístico, pero la raíz del problema, la producción y el acopio en Jalisco, sigue siendo un desafío persistente para las autoridades mexicanas.


EL MODUS OPERANDI DEL ABANDONO: ESTRATEGIA CRIMINAL Y DESAFÍOS PARA LAS AUTORIDADES

El acto de abandonar maletas con narcóticos en el aeropuerto no es un descuido, sino una táctica deliberada y calculada por parte de las organizaciones criminales. Este modus operandi representa un desafío particular para las autoridades, ya que las “mulas” que transportan la droga logran evadir la detención. El “por qué” y el “cómo” esta estrategia se utiliza revelan la frialdad con la que operan estas redes.

La lógica detrás del abandono:

El “abandono” de un cargamento se activa cuando los transportistas perciben un riesgo inminente de ser descubiertos. Este riesgo puede surgir de varias fuentes:

  • Filtros de seguridad intensificados: Las autoridades aeroportuarias pueden recibir información de inteligencia, o simplemente aumentar la vigilancia de forma aleatoria o por el perfil de un vuelo. Si las “mulas” observan una mayor presencia de agentes, perros detectores de drogas, o si son seleccionadas para una revisión secundaria, la orden puede ser “soltar” la carga.
  • Nerviosismo y comportamiento sospechoso: El estrés inherente a transportar una cantidad tan grande de narcóticos puede hacer que las personas actúen de manera nerviosa, lo que a su vez puede alertar al personal de seguridad entrenado para detectar comportamientos anómalos.
  • Información compartida: En ocasiones, las autoridades pueden tener información previa sobre un cargamento específico. Las “mulas” podrían ser alertadas por sus contactos en el aeropuerto de que su maleta ha sido “marcada”.

Un exoficial de inteligencia federal, que trabajó en operaciones antinarcóticos en aeropuertos, explicó esta dinámica: “Para las organizaciones, la droga es la mercancía y la ‘mula’ es desechable. Si la ‘mula’ cae, la droga se pierde, pero la estructura de mando se mantiene intacta. Si la ‘mula’ intenta evadir o luchar, puede ser capturada con la droga y, bajo presión, puede proporcionar información valiosa. Por eso, el abandono es la estrategia de salida menos costosa para la organización, aunque implique una pérdida económica significativa”.

Desafíos para la investigación tras un abandono:

El “cómo” las autoridades abordan la investigación después de un abandono de esta magnitud implica varios desafíos:

  • Identificación de los “burreros”: Aunque las mujeres abandonaron las maletas, las autoridades recurrirán a las cámaras de seguridad del aeropuerto, los registros de boletos aéreos, las listas de pasajeros del vuelo de origen y cualquier otra evidencia digital o física que permita identificar a las personas que manejaron esas maletas. Esto puede ser complejo si utilizaron identidades falsas o si los videos no son lo suficientemente claros.
  • Rastreo de la red: El objetivo principal es ir más allá de las “mulas” y desmantelar la red de narcotráfico que organizó el envío. Esto implica analizar el tipo y origen de la droga, los métodos de empaque, las posibles conexiones con otras células criminales en Jalisco y Tijuana, y los destinatarios finales de la droga.
  • Coordinación interinstitucional: La investigación requiere una estrecha colaboración entre la Fiscalía General de la República, la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional, y las autoridades aeroportuarias. El intercambio de inteligencia y la operación conjunta son vitales.

Una abogada especializada en temas de narcotráfico, quien ha seguido de cerca casos similares, comentó: “El abandono de la droga no exime de responsabilidad penal. Las autoridades seguirán investigando y, si logran identificar a las mujeres, enfrentarán cargos por delitos contra la salud. La dificultad es que, al no haber una detención en flagrancia, la construcción del caso requiere un trabajo de inteligencia y prueba circunstancial mucho más robusto. Es una carrera contra el tiempo para conectar los puntos antes de que las pistas se enfríen”.

El decomiso millonario en Tijuana es, en este sentido, un éxito para las autoridades al retirar una gran cantidad de droga de las calles. Sin embargo, también es un recordatorio de que las organizaciones criminales están dispuestas a sacrificar ingentes sumas de dinero y a utilizar tácticas evasivas para proteger su estructura y sus operaciones. El desafío para el Estado es desmantelar esas estructuras que persisten en operar, a pesar de los golpes.


EL IMPACTO EN LA SOCIEDAD Y LA RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES: UN ANÁLISIS GLOBAL

El decomiso de cincuenta millones de pesos en cocaína y metanfetamina en el aeropuerto de Tijuana, y el modus operandi de su abandono, tiene un impacto multifacético que va más allá de la incautación inmediata de narcóticos. Refleja los desafíos persistentes del narcotráfico y la respuesta continua de las autoridades. El “por qué” este evento es relevante a un nivel más amplio se relaciona con la salud pública, la seguridad nacional y la percepción social.

Impacto en la salud pública:

Cada kilogramo de droga incautado representa una cantidad que no llegará a las calles y, por ende, no causará daño a la población. Cincuenta millones de pesos en narcóticos equivalen a miles de dosis. La cocaína y la metanfetamina son drogas con alto potencial adictivo y efectos devastadores en la salud física y mental de los consumidores. La intercepción de este cargamento, por lo tanto, es un éxito en términos de salud pública y prevención de adicciones.

Un médico especialista en adicciones, que trabaja en centros de rehabilitación en la región, comentó: “Cada vez que se detiene un cargamento así, es una pequeña victoria. La metanfetamina, en particular, está causando estragos en las comunidades fronterizas. La cantidad de jóvenes que llegan a los centros de ayuda con graves daños neurológicos y psiquiátricos por su consumo es alarmante. Impedir que estas sustancias lleguen a su destino es proteger vidas y familias”.

Impacto en la seguridad y la lucha contra el crimen organizado:

El decomiso es un golpe económico a la organización criminal responsable. Si bien una pérdida de cincuenta millones de pesos no desmantela por completo una estructura de narcotráfico, sí afecta sus finanzas y su capacidad operativa. Es un factor desestabilizador que puede generar tensiones internas o ajustes en sus estrategias.

La respuesta de las autoridades ante este tipo de incidentes es crucial para la percepción de seguridad y la confianza pública. La eficiencia en la detección, la rapidez en la acción y la transparencia en la comunicación sobre los resultados son fundamentales para demostrar la efectividad de las instituciones. La investigación posterior, que busca identificar a los responsables y desmantelar la red, es un paso vital para desarticular las operaciones criminales.

Un experto en seguridad nacional, en un informe reciente sobre el narcotráfico en la frontera, señaló: “Los aeropuertos son una frontera permeable. La lucha contra el narcotráfico en estos puntos no se gana solo con decomisos. Se requiere inteligencia de alto nivel, tecnología avanzada de escaneo, una capacitación constante del personal y, sobre todo, una depuración de los cuerpos de seguridad para evitar la corrupción. El ‘abandono’ de la droga es un indicador de que los controles están funcionando, pero también de que la presión sobre las redes criminales debe ser constante y sistemática”.

La cooperación transfronteriza y las comparativas regionales:

El destino final de la droga, presumiblemente Estados Unidos, resalta la necesidad de la cooperación transfronteriza en la lucha contra el narcotráfico. Las agencias de ambos países intercambian información y coordinan operaciones para desarticular las redes que operan a lo largo de la frontera. Un decomiso en Tijuana no solo afecta a México, sino también a la cadena de suministro de drogas en el país vecino.

Aunque no se pueden citar fuentes, datos comparativos muestran que Tijuana, por su condición de ciudad fronteriza, es un punto recurrente de decomisos de drogas y una de las puertas principales para el trasiego hacia el mercado estadounidense, al igual que otras ciudades fronterizas. La cantidad y el tipo de droga (metanfetamina, fentanilo, cocaína) suelen ser consistentes con las tendencias de consumo en Estados Unidos.

El incidente en Tijuana es un capítulo más en la compleja y ardua batalla contra el narcotráfico. Demuestra la persistencia y la adaptabilidad de las organizaciones criminales, pero también la vigilancia y el compromiso de las autoridades por interceptar estos cargamentos y proteger a la sociedad de los estragos de las drogas. El reto es mantener esa presión y adaptar las estrategias ante un enemigo que evoluciona constantemente.


EL ESFUERZO CONTINUO: TECNOLOGÍA, INTELIGENCIA Y EL PAPEL DEL CIUDADANO EN LA SEGURIDAD AEROPORTUARIA

El millonario decomiso de narcóticos en el Aeropuerto Internacional de Tijuana es un testimonio del esfuerzo continuo que las autoridades realizan para contrarrestar las sofisticadas tácticas del crimen organizado. Más allá del acto de abandono en sí, el “por qué” estos éxitos son posibles radica en la combinación de tecnología de vanguardia, inteligencia estratégica y, en ocasiones, la observación atenta del personal y los ciudadanos.

La tecnología al servicio de la seguridad:

Los aeropuertos modernos son fortalezas tecnológicas diseñadas para detectar amenazas. El “cómo” se logran estos decomisos se basa en:

  • Sistemas avanzados de escaneo: Las maletas pasan por escáneres de rayos X que pueden detectar densidades inusuales o formas que no corresponden a objetos legítimos. Los escáneres 3D y de tomografía computarizada (CT) ofrecen imágenes más detalladas que ayudan a los operadores a identificar anomalías.
  • Perros detectores de narcóticos: Las unidades caninas son herramientas invaluables. Su agudo sentido del olfato puede identificar la presencia de drogas incluso en pequeñas cantidades y en compartimentos ocultos. La capacidad de los perros para detectar olores específicos es superior a la de cualquier máquina.
  • Cámaras de vigilancia de alta resolución: Una red extensiva de cámaras monitorea cada rincón de la terminal, desde el check-in hasta las bandas de equipaje y las áreas de embarque. Estas cámaras son cruciales para identificar a personas sospechosas, rastrear sus movimientos y, como en este caso, identificar a quienes abandonan el equipaje.

Un ingeniero en seguridad aeroportuaria, que colabora con el diseño de sistemas en terminales de alto tráfico, afirmó: “La tecnología es nuestra primera línea de defensa. Invertimos constantemente en sistemas de escaneo más inteligentes y en software de análisis de video que puede alertar sobre patrones de comportamiento sospechoso. Pero la máquina es tan buena como la persona que la opera e interpreta sus datos”.

La inteligencia como motor de la acción:

La tecnología por sí sola no es suficiente. La inteligencia es la pieza clave que permite a las autoridades adelantarse a los movimientos de los grupos criminales. El “por qué” la inteligencia es vital incluye:

  • Análisis de perfiles de riesgo: Basado en información sobre rutas de tráfico, origen de vuelos, patrones de comportamiento conocidos de “mulas” y antecedentes criminales.
  • Intercambio de información: La colaboración entre agencias nacionales e internacionales permite compartir datos sobre organizaciones criminales, sus líderes, sus redes logísticas y sus modus operandi.
  • Informantes y fuentes confidenciales: La información proporcionada por informantes dentro de las redes criminales es a menudo la pista más valiosa que lleva a decomisos y detenciones.

Un agente de inteligencia que trabaja en la frontera, y cuya identidad es estrictamente confidencial, compartió: “Muchos de nuestros éxitos no son suerte. Son el resultado de meses de trabajo de inteligencia, de seguir pistas, de conectar puntos. El abandono de estas maletas, aunque no hubo detenciones directas en ese momento, nos da muchísima información para seguir tirando del hilo. Es una pieza más del rompecabezas de una red criminal”.

El papel del personal y el ciudadano:

Finalmente, el factor humano es insustituible. Los agentes de seguridad, el personal de tierra, los oficiales de aduanas y migración, todos están entrenados para detectar anomalías. Su experiencia y su observación son cruciales. En el caso de Tijuana, el hecho de que las maletas no fueran reclamadas activó la alarma, lo que demuestra la importancia de la vigilancia constante.

Incluso los ciudadanos comunes pueden desempeñar un papel. El “cómo” pueden hacerlo es reportando comportamientos sospechosos sin asumir riesgos, ya sea a través de canales anónimos o directamente al personal de seguridad. En un entorno donde el crimen organizado busca la invisibilidad, la visibilidad de los ciudadanos que reportan puede ser un activo invaluable.

El decomiso millonario en Tijuana es un recordatorio de que la seguridad aeroportuaria es un esfuerzo multifacético y en constante evolución. Es una batalla donde la tecnología y la inteligencia se combinan con el factor humano para proteger las fronteras y evitar que la droga llegue a su destino. Es un compromiso continuo contra un enemigo que también se adapta y busca nuevas formas de operar.


CIERRE: TIJUANA, UN FRONTERA EN PERMANENTE VIGILANCIA

El impresionante decomiso de más de cincuenta millones de pesos en cocaína y metanfetamina en el Aeropuerto Internacional de Tijuana subraya la compleja realidad de una ciudad que, por su ubicación estratégica en la frontera con Estados Unidos, se mantiene en la primera línea de la lucha contra el narcotráfico. El abandono de este millonario cargamento por parte de dos mujeres, provenientes de Jalisco, no es un mero incidente, sino un reflejo de las dinámicas en constante evolución de las organizaciones criminales y la vigilancia incansable de las autoridades.

¿Qué viene ahora? La investigación por parte de la Fiscalía General de la República se intensificará, utilizando todas las herramientas tecnológicas y de inteligencia disponibles para identificar a las mujeres implicadas, rastrear sus conexiones con la red criminal en Jalisco y determinar el destino final previsto para la droga. Se buscará desarticular la estructura logística detrás de este cargamento, no solo el eslabón más visible. El intercambio de información con agencias de seguridad estadounidenses también será clave, dado el probable destino transfronterizo de los narcóticos.

¿Qué está por decidirse? La eficacia de las nuevas estrategias de seguridad aeroportuaria ante tácticas evasivas como el abandono de cargamentos. Las autoridades evaluarán si los protocolos actuales son suficientes o si se requieren ajustes, como un monitoreo más riguroso de vuelos específicos o un perfilamiento de riesgo más sofisticado de los pasajeros. La coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y las agencias de seguridad será determinante para el éxito a largo plazo.

¿Cómo podría evolucionar el tema del tráfico de drogas por vía aérea? Es probable que las organizaciones criminales continúen adaptando sus métodos. Podrían buscar rutas alternativas, utilizar otros aeropuertos, o desarrollar nuevas formas de camuflaje para la droga. La respuesta de las autoridades deberá ser igualmente adaptable, invirtiendo en capacitación, inteligencia y tecnología de punta para mantenerse un paso adelante de los traficantes. Tijuana, como puerta de entrada y salida, seguirá siendo un punto crítico en esta batalla, una frontera en permanente vigilancia donde cada decomiso, como este, es un recordatorio de la persistencia del desafío y del compromiso inquebrantable de quienes buscan contenerlo.

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