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VOLCANES Y MONTAÑAS DE LA CIUDAD DE MÉXICO: UN PAISAJE QUE PERDURA
Publicado
Hace 12 mesesatras


Las fotografías tomadas desde el Cerro de la Estrella en Iztapalapa, Ciudad de México, con casi un siglo de diferencia (1940 vs. 2024), ofrecen una fascinante perspectiva sobre la inmutable majestuosidad de los volcanes que enmarcan el Valle de México.
Al fondo, la imponente presencia de los colosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl se mantiene, mientras que en primer plano, los conos volcánicos monogenéticos de la Sierra de Santa Catarina revelan su distintiva silueta, un paisaje que, a pesar del crecimiento urbano, sigue siendo una parte esencial de la identidad geográfica de la capital.
EL IZTACCÍHUATL Y POPOCATÉPETL: GUARDIANES ETERNOS
En ambas imágenes, el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl dominan el horizonte, actuando como centinelas de la cuenca de México. Estos dos volcanes, cuya historia y leyendas están profundamente arraigadas en la cultura prehispánica y mexicana, son iconos geográficos que trascienden el tiempo.
- El Popocatépetl, conocido popularmente como “Don Goyo”, es uno de los volcanes más activos de México. Su constante actividad, con fumarolas, explosiones y emisiones de ceniza, lo mantiene bajo vigilancia y recuerda la fuerza de la naturaleza.
- El Iztaccíhuatl, o “La Mujer Dormida”, es un volcán inactivo cuyas cumbres cubiertas de nieve (cuando las condiciones lo permiten) dibujan la figura de una mujer recostada. Su presencia serena contrasta con la vitalidad de su vecino.
La visibilidad de estos colosos desde puntos estratégicos de la Ciudad de México, como el Cerro de la Estrella, es un recordatorio de la geología volcánica que ha moldeado el paisaje del Valle. A pesar de los 84 años que separan ambas fotografías, la silueta de estos dos gigantes permanece prácticamente inalterada, testificando su permanencia geológica y su papel como elementos centrales del panorama.
LA SIERRA DE SANTA CATARINA: CONOS VOLCÁNICOS EN EL CORAZÓN DE IZTAPALAPA
Delante de los grandes volcanes, en primer plano y más cercanos a la cámara, se alza la Sierra de Santa Catarina. Esta cadena montañosa de origen volcánico es crucial para el ecosistema y la geografía de la zona oriente de la Ciudad de México, particularmente para la alcaldía Iztapalapa. Está compuesta por una serie de conos volcánicos monogenéticos, lo que significa que cada cono se formó a partir de una única erupción. Estos son, de izquierda a derecha en las fotografías:
- Tetlalmanche: Identificado como el más alto de esta serie de conos volcánicos en la Sierra de Santa Catarina. Su prominencia lo convierte en un punto de referencia clave en el paisaje.
- Tecuauhtzin (o “Santiago”): Ubicado a continuación del Tetlalmanche, este cono volcánico es bien conocido por los habitantes de la zona.
- Tetecón: Siguiendo la secuencia de conos, el Tetecón es otro elemento distintivo de la sierra.
- Xaltépec (o Cerro de la Resbaladilla): Este cono es popularmente conocido por su topónimo náhuatl y su apodo coloquial, que sugiere características geológicas o de uso recreativo.
- Yohualixqui (o Cerro Rojo): Es el último cono hacia el lado derecho en las imágenes. Su nombre “Cerro Rojo” probablemente alude al color de su tierra o rocas. Curiosamente, hoy en día, este volcán tiene en frente el campus de la UACM San Lorenzo Tezonco, una clara muestra de cómo el crecimiento urbano se ha integrado y ha rodeado estas formaciones naturales.
El contraste entre la fotografía de Ola Apenes (1940) y la de @santiago_arau (2024) es fascinante. Mientras que en la primera es posible que se aprecie un entorno más rural o menos densamente construido alrededor de la Sierra de Santa Catarina, la imagen de 2024 inevitablemente mostrará cómo la mancha urbana ha crecido y abrazado estos conos volcánicos. Sin embargo, a pesar de la expansión de la Ciudad de México, la forma y posición de estos volcanes permanecen, siendo testigos silenciosos del desarrollo de la megalópolis. Ambas fotos, tomadas desde ángulos similares en el Cerro de la Estrella, demuestran la persistencia del paisaje volcánico que define gran parte de la geografía del Valle de México.
EL CERRO DE LA ESTRELLA: UN MIRADOR NATURAL E HISTÓRICO
El Cerro de la Estrella, ubicado en Iztapalapa, Ciudad de México, es mucho más que un simple promontorio; es un sitio de profundo significado histórico, cultural y geográfico. Funciona como un mirador natural privilegiado, permitiendo una vista panorámica que abarca desde los volcanes más grandes hasta la sierra local y la vasta extensión de la Ciudad de México.
- Importancia Histórica y Cultural: Este cerro fue un sitio ceremonial crucial en la época prehispánica, famoso por ser el lugar donde se realizaba la ceremonia del Fuego Nuevo cada 52 años, un evento que marcaba el fin y el inicio de un ciclo calendárico mesoamericano. Hoy en día, sigue siendo el epicentro de la tradicional Pasión de Cristo de Iztapalapa durante Semana Santa.
- Posición Estratégica para la Observación: Su altura y ubicación en el oriente de la ciudad lo convierten en un punto ideal para la observación del paisaje. Es desde sus laderas donde Ola Apenes en 1940 y @santiago_arau en 2024 lograron capturar estas dos significativas fotografías. Las imágenes no solo documentan los volcanes, sino que, implícitamente, registran el inmenso crecimiento y transformación de la propia Ciudad de México a lo largo de casi un siglo.
Las dos fotografías, al ser tomadas desde ángulos similares, permiten una comparación visual impactante sobre cómo el paisaje natural permanece mientras el entorno urbano evoluciona. Es probable que la imagen de 1940 muestre una Iztapalapa y una Ciudad de México mucho menos densas y con más áreas verdes. Por otro lado, la fotografía de 2024, aunque conserve la silueta de los volcanes, evidenciará la expansión de la mancha urbana, la proliferación de edificaciones y la reducción de espacios abiertos, un testimonio visual del imparable desarrollo demográfico de la capital.
El Cerro de la Estrella, por lo tanto, no solo sirve como un punto de observación de los volcanes, sino como un testigo silencioso y constante de la historia y el crecimiento de una de las ciudades más grandes del mundo, manteniendo viva la conexión entre la naturaleza milenaria y la modernidad urbana.
CIERRE: LA CIUDAD DE MÉXICO ENTRE VOLCANES Y EL TIEMPO
Las dos fotografías, separadas por casi un siglo y tomadas desde el Cerro de la Estrella en Iztapalapa, nos ofrecen una ventana al pasado y presente del paisaje volcánico que define a la Ciudad de México. Mientras los majestuosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl permanecen como centinelas inmutables al fondo, la Sierra de Santa Catarina, con sus icónicos conos como el Tetlalmanche y el Yohualixqui, nos recuerda la constante interacción entre la naturaleza y el imparable crecimiento urbano.
Este contraste visual, capturado por Ola Apenes en 1940 y @santiago_arau en 2024, subraya la resiliencia de nuestro entorno natural frente a la expansión humana y la rica historia geológica que sostiene a nuestra capital. ¿Has tenido la oportunidad de observar estos volcanes desde el Cerro de la Estrella o algún otro punto de la ciudad?
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